jueves, 10 de marzo de 2011

El Caso de Priscila y la Pluma Roja.

Este capítulo me parece una herramienta importante para hacer un alto en aquellos momentos en que creemos que lo que hacemos y decimos es la manera correcta y el único camino para llegar a los resultados que queremos obtener, dejando a un lado las opiniones, sugerencias o el mundo exterior que nos rodea, sin darnos cuenta de las consecuencias que estas podrían estar provocando negativamente como es en el caso de Priscila. En lo particular esto me hizo conexión en situaciones personales en que reflexione en el involucramiento que he podido tener en diferentes circunstancias de mi vida en donde quizá domino mis sentimientos negativos y no me permitió llegar a esta objetividad y al leer este capítulo me cuestione varias preguntas entre ellas ¿cómo diferenciar cuando tus acciones ya están siendo llevadas por tu interior que te enganchan en la situación tomando actitudes negativas que no permiten el desarrollo de manera satisfactoria?, en lo personal creo que esta es la parte que mas llamo mi atención y la cual es para mí la más difícil de detectar cuando estas dentro de un cuadro donde está la perfección, el querer obtener bajo control la situación para llegar a resultado positivos o tener los resultados esperados, creando en ti y teniendo la seguridad que el método que utilizas es el adecuado, como detectar que no es parte de un control o posturas personales?
Me llamo la atención  esta parte, en donde muchas veces podemos involucrarnos mas allá de la consultoría y perder esta conciencia de detectar hasta donde participas como consultor y en donde estas siendo parte de la necesidad de controlar a nuestros clientes con nuestra participación de consejeros en donde interferimos en el procesos de desarrollar sus capacidades.
Este capítulo me permite tener más claro que el autoconocimiento es de las herramientas fundamentales para conocernos y saber hacia dónde vamos y a donde queremos llegar, tomando en cuenta que necesitamos saber en dónde estamos parados para poder lidiar con aquello que podamos encontrar en el camino e intervenir neutralmente, dejando a un lado el juzgar lo que hacemos y observando con desapego nuestra técnica, como hace mención Gallwey.

1 comentario:

  1. Bien, leyendo esto me acuerdo de comentarios tuyos sobre la toma de decisiones en una sesión anterior, pienso que te encantaría el capítulo 17.

    ResponderEliminar